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domingo, 22 de enero de 2023

Desprenderse emocionalmente de una relación tóxica no es fácil.

 



✂️ Desprenderse emocionalmente de una relación tóxica no es fácil.

Solo pensar pensamientos positivos no conseguirá que la superes.

Sí, tener una perspectiva positiva ayudará.

Imaginar un futuro mejor ayudará. La esperanza sin duda ayudará.

Pero más allá de eso, deberás hacer un intenso trabajo interno para sanar y dejar de repetir los patrones que estás luchando para romper.

Hacer trabajo interno significa:

🪞 Explorar las dolorosas experiencias que te formaron

🪞 Dejar ir la ilusión de que puedes cambiar a los demás a fuerza de amor

🪞 Aceptar que puedes amar a alguien y aún así tener que alejarte por tu bien

🪞 Crear límites sanos y respetarlos

🪞 Asumir responsabilidad por tu parte en la historia, entendiendo cómo ayudas a co-crear dinámicas tóxicas (la culpa nunca es 100% del otro)

🪞 Atender tus heridas no sanadas, aquellas que siguen sangrando incluso cuando intentas negarlas o evitarlas

🪞 Nutrir a tu niña/o interna/o, convirtiéndote en el adulto que necesitabas al crecer

🪞 Responder a tus propias necesidades emocionales y ejercer autocompasión (tratarte a ti misma/o como tratarías a alguien que quieres mucho)

El objetivo de este post no es asustarte o deprimirte.

Su propósito es hacerte saber que el malestar es parte del camino.

No tienes que vivir sonriendo mientras tu corazón se rompe.

No tienes que sanarte según la agenda o el tiempo de otros.

Haz tu trabajo interno.

Navega este viaje conscientemente.

Paso a paso.

Llegarás allí donde quieres llegar eventualmente.

Yo estaré aquí para tomarte de la mano, mientras tanto.

Autor: Jo Garner

sábado, 1 de octubre de 2022

CUERPOS DE ADULTOS CON NIÑOS HERIDOS DENTRO




Nuestro niño interior siempre nos está mirando.

Esperando.

Deseando.

Atrapado en la desesperación, congelado en el dolor, suplicando ser visto.

Condenado a escuchar el disco rayado de voces familiares internalizadas, que a menudo son críticas, hostiles y faltas de compasión.

Perdido en un ciclo interminable de repetición, reviviendo las mismas escenas de pesadilla, aquellas en las que nuestro corazón se rompió y nuestra sensación de unión con el todo se quebrantó.

Mientras tanto, nosotros también estamos perdidos.

Cuerpos de adultos con niños heridos dentro.

Caminando por la vida en piloto automático, rehenes de nuestras compulsiones, miedos y detonantes, presos de nuestra necesidad de escapar, de nuestro dolor silencioso, de nuestro vacío interior.

Debemos encontrarnos el uno al otro si queremos sanar.

El adulto y el niño interior deben volver a conectarse y restablecer el vínculo que se perdió hace tanto tiempo.

Debemos aprender a confiar en nosotros mismos y en el mundo nuevamente, y mientras lo hacemos, encontrar almas compañeras que estén transitando el mismo viaje, para que podamos caminar juntas, para que podamos sostenernos unos a otros en el camino de vuelta al hogar en nuestro corazón.

Sanamos en tribu porque nos necesitamos, para ser vistos, para ser amados, para pertenecer.

La conexión amorosa con uno mismo y con otros seres humanos es nuestro derecho de nacimiento, uno que a algunos, desgraciadamente, se nos negó.

Un derecho que nunca es demasiado tarde para reclamar, para reivindicar y hacer nuestro, ya que es lo único que nos ayudará, finalmente, a sabernos valiosos, merecedores y completos.


DUELO DESPUÉS DE UNA RELACIÓN




El duelo después de una relación, especialmente una de naturaleza tóxica, nunca es lineal o sencillo

Sus subidas y bajadas emocionales, tan bien representadas en la imagen de una montaña rusa, son bruscas, impredecibles y a veces, engañosas.

Desde que comencé esta tarea de apoyar a quienes atraviesan el difícil camino de sanar y soltar una relación dañina no podría cuantificar las veces que he escuchado alguna versión de “No sé por qué estoy tan mal, pensé que ya lo había superado”.

Es que en este sendero, áspero y espiralado, nada es lo que parece, y dos pasos hacia adelante muy pronto se tornan en cinco para atrás y tres para el costado.

Las emociones que se vivencian son tan complejas y abrumadoras, sobre todo al comienzo, que cuando la enloquecida marcha de la montaña rusa aminora, pareciera que finalmente podremos detenernos y bajarnos.

Y es justo en ese momento, cuando menos lo esperamos, que la maquinaria se reinicia y bajamos en caída libre hacia un nuevo subsuelo de dolor, hacia el tremendo descubrimiento de que la sanidad que tanto buscamos es todavía un horizonte lejano. 

Si hoy estás abajo, llorando por aquello que pensaste que había quedado en el pasado, te invito a permitirte este momento, a no reprocharte, a no ser un crítico juez ni un cruel tirano. 

Te propongo a que te abraces en este dolor, viejo y nuevo, en este torbellino de emociones, en este proceso tan duro pero tan intensamente humano. 

Está bien llorar por lo que creías haber superado, está bien acampar ahí, abrazando a tu corazón roto por un rato.

Lo que no está bien es quedarte permanente, y construir tu vida sobre un terreno lleno de sufrimiento, culpa y autoengaño. 

Date la posibilidad de sentir, y luego, podrás ver las cosas desde otro lado.

Tomate un descanso hoy y mañana, levántate, enderézate la corona, y sigue caminando.

Autor: Jo Garner

#escritos #reflexiones #amorpropio